Esto sucedió hace no mucho tiempo en un lugar del cual puedo acordarme…
Señor, señora, señorita, joven, acérquese, pase y disfrute porque nunca han estado en presencia de alguien tan maravillosa y extraordinaria. Nadie dude de lo maravilloso de sus palabras; al escucharlas o leerlas, puede que su vida cambie de manera escabrosa y precipitada, pero no me lo crea a mí; mejor escúchelas o léalas de ella y pensará que quedará maravillado igual que yo. Así es, pequeño niño, no solo basta con mirar sus ojos para saber que estará todo bien, sino que también debes ver esa sonrisa que te hará el día de una manera especial. No, señora, no se equivoca, tiene un corazón noble, además de emanar un brillo especial que proviene desde el fondo de su alma. Si usted, señor de atrás de la fila, no sea usted escéptico; aunque no lo crea posible que exista una mujer así de inteligente en esta tierra que respira, tiene que verlo con sus propios ojos, aunque le advierto, puede quedar impresionado con su inteligencia y madurez. Joven, si quiere pronunciar su nombre, está bien, puede hacerlo, solo que esas palabras quedarán grabadas en su existencia. Acérquese, déjeme que se las diga al oído, si ese es el nombre que no olvidará nunca… (Sonido ensordecedor)...
Ahora vaya y cuénteselo a sus amigos, recuerde lo que le he dicho, asómbrelos con su nombre hermoso.
No está usted soñando, señor, ella es real y representa un evento increíble en este mundo; por esto y mucho más creo que es la mejor persona que usted encontrará…
Al terminar de describir tan inenarrable mujer, el caballero continuó su camino llevando estas palabras hasta el último rincón del mundo…
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