... Por regalarme tus tardes, casi cinco años ininterrumpidos, las cuales yo esperaba con ansias desde que amanecía, y cuando llegaban, hacía lo más posible porque tardaran lo más tarde que fuera, para no imaginarte a la mañana siguiente, para tenerte lo más presente.
Por amarme, aún más de lo que yo me amaba en aquel entonces, y me miré a través de tus ojos y pude ver dentro de mí y me dejaste ver dentro de ti. Descubriendo cosas que ni yo sabía de mí.
Por enseñarme a ver la vida de otra forma, tan acelerado que vivía y contigo el tiempo comenzó a tener forma, sentido y espacio, por permitirme enseñarte de la vida cosas tan triviales como la música y la poesía.
Por pintarme, como Joan Miró me dijiste, y regalarme aquella pintura, aún conservo ese nudo en la garganta por la emoción que me dio, cuando mencionaste que así me veías.
Por no juzgarme por mi pasado, y vernos tal cual éramos, por tomar mi mano aquella vez conviviendo con tu familia, por dejarme entrar en tu vida, por hacerme sentir tan familiar...
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